Una de las principales razones de crear este blog es, ni más ni menos, poder ir contando todo aquello que vivo o pienso. Disfrutar de lo que hago es para mí de las cosas más importante que tengo. Así pues en esta entrada mensual hablaré de lo que he consumido audiovisualmente a través de series, películas, libros, documentales o programas en, valga la redundancia, el mes en cuestión.
Aunque eso llegará a principios de mayo con el recap de abril, ya que por ahora juntaré los meses de enero, febrero y marzo para hacer un popurrí de todo lo que he visto, leído, escuchado y, sobre todo, disfrutado. Desde mi punto de vista, lo que a mí me ha hecho sentir y mi opinión totalmente subjetiva, que para algo es mía. Dentro de la objetividad que cada proyecto merece, claro está.
Este artículo va a ser extenso por la duración del tiempo del que voy a hablar y porque tengo mucho que contar, pero mi idea primigenia es hablar de muchos de estos proyectos en profundidad en entradas única y exclusivamente centradas en ellas, tanto de series, películas, libros, documentales o programas.

Las series
Creo que es la parte audiovisual donde más nostálgico estoy. De las series que he visto a lo largo de este trimestre, apenas cuatro han sido nuevas. Y de una aún no puedo hablar porque recién acabo de empezarla y no sé como termina, llevo tres capítulos de seis que componen la miniserie Day One, de la que como digo hablaré en el mes de abril. Tampoco he acabado otra de ellas, pero al ser ¡8! temporadas, no puedo garantizar cuando estará, así que hablaré mes a mes, supongo.
Las nuevas son La Agencia, la temporada 1 -voy por la segunda- de Crónicas Vampíricas- y Padre No Hay Más Que Uno, que sacó una serie con Mariam Hernández y Daniel Pérez Prada como protagonistas, aunque ciertamente si la serie está de aprobado es por los niños que llevan el peso de la comedia con suficiencia.

En cuanto a La Agencia, con Don Javier Gutiérrez como protagonista, es la que más me ha gustado. Se estrenó en septiembre pero la descubrí en Disney casi que sin querer y me la vi del tirón. Pensé que eso iba a hacer que siguiese intentando descubrir nuevas series, pero la verdad es que he estado más centrado en los libros y películas que en otra cosa. El elenco es espectacular con Marta Hazas, Manuela Velasco, Carlos Bardem, Andrés Velencoso… o los cameos de Hiba Abouk, Belén Rueda, Jaime Lorente, Rubén Cortada, Petra Martínez, José Coronado, Luis Zahera, Iñaki Gabilondo, Toni Acosta, Clara Lago, Sara Sálamo, Ernesto Sevilla, Silvia Abril… casi nada. Y la historia, siendo un remake de la serie francesa Call my agent! está muy entretenida y con un muy buen argumento.
En cuanto a Crónicas Vampíricas, la que estoy viendo últimamente cuando tengo tiempo, la que tiene ¡8! temporadas, me ha sorprendido gratamente. He de reconocerlo. Como digo apenas he visto la primera temporada (que son ¡22! capítulos) y apenas voy unos cuatro de la segunda (¡que también son 22!). Como la tercera, la quinta, la sexta y la séptima. La cuarta son 23. Es verdad que la octava y última apenas tiene 16, no está mal.
Así pues, poco puedo comentar de ella. Tal vez que casi en algún momento he odiado a alguien. También que, por el momento, soy Team Damon. Y, por supuesto, que agradezco de corazón a quién me la recomendó. Pero no puedo prometer cuando acabaré de verme las 12.345 horas que dura. Que un género que en principio no me llamaba en absoluto la atención, me está gustando. Solo eso, no es poco.

Para finalizar con las series, toca escribir sobre las series revistas. Que no quiere decir que salgan en el Jugón, Gigantes o Lecturas, sino que son las que he vuelto a ver. Y en algunos casos que jamás he dejado ni dejaré de hacerlo. Como los casos de Aquí No Hay Quien Viva o El Mentalista, de la cual he hecho el primer ojalá de un tema que no fue música. Otras de las que he visto capítulos o episodios sueltos son Olmos y Robles, que me parece una de las series españolas más infravaloradas de la historia, Camera Café y últimamente prácticamente a diario me veo mientras como un capítulo de Con el culo al aire, también infravaloradísima obra de arte.
Las películas
Aquí hay bastante que comentar. Prácticamente todas las películas que he visto, así a simple vista, me han gustado. Algunas por que son auténticos clásicos, otras porque son de acción y es mi género favorito con amplia diferencia y las dos que más meh me pueden resultar, están bien para pasar el rato. Y ya.
Voy a empezar por los clásicos porque, además, son un poco de trampa. Son películas que vi a finales de 2025, pero que tenían que estar aquí también porque son una recomendación que aún no me he terminado (tengo otras 2-3 películas en esa lista pendientes, de las que estoy seguro que hablaré en los próximos meses). Son, en cuestión, El Gran Lebowski y Reservoir Dogs. Dos auténticas maravillas cinematográficas. A opinión personal, la primera para mí roza el sobresaliente. Y la segunda tiene un notable alto, que puede parecer lo mismo pero hacedme caso que no lo es. Increíbles ambas.

En cuanto a películas que he visto en casa tengo cuatro. En primer lugar voy a hablar de Puñales Por La Espalda, que realmente la volví a ver por poder ver de nuevo la segunda (Glass Onion, que también la había visto) y de esa manera ver la tercera que se estrenó en 2025: De entre los muertos. Spoiler: me quedé tan solo en la primera. Para abril me prometo a mí mismo rever la segunda y descubrir la tercera.
En una semana por Cantabria y después de mucho tiempo sin hacerlo, disfruté de un par de noches de películas en el salón con mi madre, plan que me encanta y que ella hace prácticamente a diario. Vimos un día El Contable y al día siguiente El Contable 2. Ambas están bien, pero la primera es mucho mejor. En este mes de abril paso, como mínimo, un par de semanas en casa. Así que la cifra se elevará considerablemente, seguro.
La última de esta terna es Me has robado el corazón, una comedia romántica con Ana Jara Martínez y Óscar Casas de protagonistas que si bien no es increíble, si es entretenida. Pasan muchas cosas y aunque la historia se hace previsible, es amena para una noche en la que no sabes lo que ver y quieres ver algo nuevo y diferente. Al hilo de esta está Torrente Presidente, primera de las dos películas que he visto en el cine. Fui con dos muy buenos amigos un viernes noche y está bien. Diría que mejor de lo que me esperaba, pero no esperaba nada y eso es todo lo que puedo decir. No sé si es bueno o malo.
Por último, aunque fue en enero, vi La Asistenta en el cine. No me había leído el libro (sigo sin hacerlo, aunque le tengo en la wish list) ni realmente sabía de lo que iba. Si era terror, drama, nada de nada. Bueno, que no era una comedia sí. Pero eso. Y me gustó muchísimo. La trama es bastante original y aunque es obvio que no sé si es fiel 100% al libro de Freida McFadden, los personajes, la ambientación, la música y la historia a mí, personalmente, me encantaron. Fue una auténtica sorpresa. Y, además, conocí el Xanadú de Arroyomolinos como dato absolutamente irrelevante que no le importa a nadie.

Los libros
Con los libros me ha ocurrido algo absurdamente maravilloso. Me considero una persona lectora, aunque he tenido etapas en las que no he tocado un libro. Llevaba tiempo detrás de volver a engancharme y ya no sabía cómo: regalar un libro a mi hermana fue la clave. Empecé, porque mentalmente necesitaba, con un libro de autoayuda. Bueno, dos. El Secreto, que me regaló y dedicó Pedro, el padre de Seki. La ley de atracción en su máxima expresión, fiel creyente de ella, por otro lado. Pero posiblemente este tema lo tocaré muy pronto en una entrada especial.
El otro fue Si lo crees, lo creas, de Brian Tracy y Christina Stein. Me ayudó mucho a calmar mis pensamientos, a empezar con el journaling que casi a diario me da la vida y del que también hablaré por aquí muy pronto y a relativizar mucho. De hecho, espero pronto empezarme La Teoría Let Them, de Mel Robbins. La clave de estas lecturas es ser plenamente consciente de lo que lees, no dejarte influir ni pensar que algo es blanco o negro, buscar lo gris.

El libro que le regalé a mi hermana fue La Paciente Silenciosa. Aunque me costó arrancar, como he mencionado antes, fue el que consiguió que quisiese un poco más. Me lo terminé a finales de enero y el giro final, aunque a posteriori he leído que era previsible, debo ser tan ingenuo que yo no me lo olí en ningún momento. Muy recomendado.
La temática está siendo la misma en los siguientes cinco libros que me he leído desde entonces: thriller y suspense. Empecé con una oferta que me encontré en la librería de mi pueblo, con dos libros a 9,90€. Elegí, de entre una variedad de 15-16, los dos que viendo la portada y leyendo la sinopsis más me llamaron la atención: Enigma de Isabella Maldonado y No Mientas de Arturo del Burgo que fue, a la postre, el libro que me ha hecho engancharme de nuevo a la lectura diaria. No por ello puedo dejar de mencionar que mucho o poco, según quién me esté leyendo, he leído cinco libros este mes de marzo, estos dos y tres de los que hablaré en un par de párrafos.
Enigma me cautivó. La historia de un asesino en serie que deja pistas por redes sociales y que sale a la luz tras descubrir un vídeo viral de la única chica que consiguió escapar de él, ahora convertida en agente del FBI, es brutal. Que, además, lo escriba una ex agente del FBI, la primera mujer latina de su departamento que ascendió al rango de capitán, lo hace aún mucho más disfrutable. Lo empecé a principios-mediados de febrero y lo terminé el 2 de marzo. Día que empecé a llevar la cuenta en Bookmory de lo que y cuando leo.
No Mientas me voló la cabeza. Fue el libro que no quería dejar de leer. Que quería más, más y más. Desde el principio te mantiene en tensión. Las últimas 100 páginas son una ida de olla del autor, cuando todo parecía indicar una cosa, pasa todo lo contrario. Lo que es peor, realmente te sientes aturdido cuando descubres, al finalizar, que todo el rato te ha estado dejando pistas. Pero no has sido capaz ni de dudar un momento. Me la leí entre el 5 y el 10 de marzo. Todos los personajes están construidos increíblemente bien, que esté ambientado en el País Vasco le da un plus y por supuesto, no puedo dejar de mencionar a Igor, absoluto personaje imprescindible. Empaticé con él, me sentí reflejado en sus comentarios y actitudes y sin ser ni mucho menos protagonista como tal, para mí se lleva el oro de manera sobrada. Un crack.

Para finalizar este viaje, vamos con la trilogía Marcus Goldman. Anuncié en mi último ojalá, el número 7, de Me Muevo Con Dios de Cruz Cafuné, que sería No Mientas el episodio 8, el primero de un libro, el segundo que no es de música. Y, aunque sobre ese libro hablaré en algún ojalá, no será en el de este jueves 2 de abril. Porque ese espacio está reservado, por razones que os contaré ahora mismo y en ese vídeo, para la trilogía que ha despertado mi dormida vena escritora, esa que si me ha estado acompañando desde siempre, pero que me ha permitido armarme de valor y ganas para publicar todo aquello que llevo teniendo tanto tiempo escondido por miedo al qué dirán. Por tonterías, vaya, dicho de manera más coloquial.
La verdad sobre el caso Harry Quebert la devoré en ocho días, seis tardé en terminar El libro de los Baltimore y en siete me he finalizado, con un enorme vacío en el pecho ahora, El caso Alaska Sanders. Por ello, y porque apenas hoy 31 de marzo he concluido la trilogía, debo pasado mañana hablar sobre Don Joël Dicker y esta genial maravilla. Así pues, no daré muchos más datos, y dejaré aquí anclado a partir de entonces el artículo en cuestión para que, como yo, disfrutéis de una maravilla de lectura, de trilogía, de personajes, de historia y de una manera de escribir brutal. Cuando termine mi innumerable wish list, y por dejar reposar un poco al autor y no entrar en comparaciones, volveré a él, con obras como El enigma de la habitación 622, Un animal salvaje o La muy catastrófica visita al zoo, entre otros.
Para abril tengo la idea de, como mínimo, leerme Sin noticias de Gurb de Eduardo Mendoza y Asón de José Abad, inspirada en mi muy querido Ampuero. De ahí en adelante me gustaría retomar, releyendo desde el principio, a autores como Javier Castillo o Juan Gómez-Jurado, de los cuales tengo prácticamente todos sus libros y apenas me he leído un par que debería volver a leer para empezar de nuevo.
Los programas y los documentales

Estamos llegando al final y realmente, en este punto, los programas y los documentales deben ir de la mano. Primero, porque tampoco son tantos. Segundo, porque quiero. No hay mucho más que decir tampoco, siendo totalmente honesto. En los programas he de reconocer que me han acompañado sobre todo desde octubre/noviembre Nadie Dice Nada y Se Fue Larga, especialmente y por mucho el primero, conducido por Nico Occhiato que, tras conocer un poco su historia, es un referente en cuanto a lo que es tener claras las cosas en la vida y actuar con determinación y fe.
Para cerrar los programas, he seguido varios reality shows. Especialmente y vaya usted a saber por qué, soy bastante fan del formato Gran Hermano. Me parece que un formato en el que encierras y sigues a un grupo de personas como experimento social mola mucho. Lástima que el tema «entretenimiento» termine cansando un poco. Me pasa igual con La cárcel o la casa de los Gemelos, siendo además este un formato llevado al extremo con personajes pintorescos cuanto menos. Y para finalizar este grupo hablaré de Supervivientes, que no puedo dejar de resaltar lo alucinante que me parece a nivel producción y a nivel estético. En mayor o menor medida he seguido todo ello estos meses a través de redes sociales, aunque sin lugar a dudas siempre GH estará un poco por encima.

Me han acompañado a lo largo de estos tres meses también capítulos sueltos de diferentes podcasts, de los cuales creo que haré entradas específicas de los temas que en ellos se trate, como el amor, la ambición, el dinero, las relaciones sociales, la historia… en fin, los que más veo con diferencia, vaya. Y para cerrar, apenas he visto un documental, aunque El Capitán en Japón tira más bien a programa.
Tengo pendientes varios documentales de true crime, que son, como habréis podido confirmar, con diferencia, mis favoritos. Entre ellos tengo El asesino de Tik Tok, 50 segundos: El caso Fernando Báez Sosa o rever Críms, entre otras muchas opciones de una amplia lista que tengo en mis notas del móvil. Así como lo dicho, podcasts que tengo fijos y otros que me llaman la atención por el contenido.
Era una sección donde de momento podía rescatar poco, pero que también me prometo a mí mismo que de cara a abril en adelante, mejorará notablemente. Ya no tanto en esta entrada que como he anunciado será mensual, así como la propia única y exclusiva de música. Quién sabe, quizá tenga el material necesario para hacer una entrada de cada tema. Pero me gustaría reservar ciertos proyectos para, como he repetido infinidad de veces, hacer entradas mucho más exclusivas y, sobre todo, en profundidad. Con análisis, datos, pensamientos… en fin, como a mí me gustaría.





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